
"Maripaz y sus cabras"
por Verónica Huacuja
Querida prima Concha:
Por mi abuela Lupe, que es también tu tía abuela, sé que perteneces a nuestra tribu yaqui, pero, pero tú vives del lado norteamericano, en Arizona, y yo, del lado mexicano, aquí en Sonora. No te conozco, pero mi abuela me ha hablado mucho de ti. Por eso te escribo, para que aunque sea por carta nos conozcamos.
Mi nombre es Maripaz. Mi más grande tesoro después de mi familia son mis cabras. A ellas las aseo, las alimento, las cuido y después...las vendo. Sí, aunque me gustaría poder tenerlas hasta que fueran muy viejitas, pero, eso aquí en el Norte de México - al menos no entre nosotros, los yaqui -, se puede dar, por que necesitamos el dinero para vivir.
Quien me enseñó este oficio de pastorcita fue mi abuela Lupe. Ella tiene una magia especial para tratar a los animales. A veces, en la pradera, cuando las llevamos a pastar y se nos hace tarde para regresar al establo, mi abuela, con sólo volver el rostro hacia donde están los animales, caminan hacia ella. Así es como reunimos el rebaño y nos regresamos caminando en esas tardes sofocadas, de color naranja: mi abuela guiando el rebaño y yo hacia el final, cuidando que las cabritas más pequeñas no se salgan de él.
Mi abuela Lupe siempre ha sabido que yo no tengo esa magia extraña que ella posee con los animales...y conociendo esto, y mi amor por nuestras cabras, me hizo un obsequio maravilloso,.... ¡me regaló una flauta!
Todas las mañanas, después de ir a la escuela, la alcanzo en la granja. Ella, con el rebaño cerca de la toma de agua, me recibe lista para irnos a la llanura. En esos lugares de viento y tanto sol fue donde conocí la música, pues nuestra abuela me enseñó a tocar la flauta, a conocer las notas musicales y a entonar las canciones que más me gustan, y descubrí que a todas nuestras cabras les encanta el sonido que sale de esta cañita, que es mi flauta. Sí, a mí me siguen por la música, como siguen a mi abuela por ese no-sé-qué que posee. Ella, a carcajadas, se revuelve en el pasto, al ver que los animalitos, aunque hambrientos, en vez de pastar caminan hacia a mí cuando entono la canción del "Chiquilite verde".
Quiero que sepas que para mi pueblo la música es una especie de encanto, o de fiesta, donde la vida diaria cambia, se llena de colores, sonidos, movimientos y ritmos. Hace que las cosas se vean más brillantes, creo que por eso las personas se reúnen y felices bailan. Yo creo que mis cabritas sienten lo mismo, seguro que por eso ellas me siguen.
Mis cabras me inspiran para tocar nuevas piezas, pues veo sus rabitos moverse al caminar y eso hace que se me ocurra una tonadita graciosa. O bien, cuando escucho el chasquido que hacen al comer el pasto tiernito imagino otra tonada, o si oigo a los zanates, unos pájaros negros de nuestra región, que pasan volando como una sombra por el cielo de la tarde.
Llevamos a mis cabras a pastar a lugares muy lejanos, para ello debemos cruzar la vía del tren, cuidando que éste no aparezca en el horizonte, pues el rebaño se pone muy nervioso al paso de la veloz y ruidosa máquina. También en esos trayectos hemos visto los postes del telégrafo y sus cables que atraviesan el paisaje, parece como si alguien lo hubiera rayado con líneas negras horizontales.
A veces nos encontramos con mis amigos campesinos: José, Carmen y Juan, El Mojado (así le dicen, porque suda mucho). Cuando hay tiempo, vamos a saludarlos y ellos nos contestan en cahíta, que como sabes es una lengua yaqui que mezcla tantito español y náhuatl. Otras veces los saludamos desde lejos porque las cabras no se detienen, quieren ir a pastar.
Todos los días atravesamos el pueblo, al paso del rebaño, y pasamos enfrente de mi escuela. La verdad me gusta mucho mi escuela, me agrada aprender cosas que nunca hubiera imaginado, como que la Tierra está dentro de una constelación enorme y que hay otros planetas parecidos al nuestro, o que "zapato" se escribe con "z" y no con "s", o que las vacas tienen cuatro estómagos para digerir la pastura que comen y no uno como nosotros, o que las abejitas ven muchas veces una flor, pues tienen ojos y más ojos.
Chole es mi mejor amiga. Con ella platico y juego en el recreo. Ella toca el bule, que es como una sonaja, y yo, pues, ya sabes, mi flauta... Junto con otros compañeros formamos la banda escolar. Juanito, José y Esteban tocan el arpa, la guitarra y el violín. Bernardo, el tambor y la jirukia, que es el raspador. Nuestra profesora de música, la maestra Tacha, nos ha enseñado a tocar el himno nacional, "El recorrido del tren", "La danza del venado" -que es tan bonita-, entre muchas otras canciones nuestras.
Un día de primavera, un sábado, me levanté tempranito para alistar a nuestras cabras, les quité el heno de la crin y las cepillé hasta hacerlas brillar: era tiempo de venderlas, así que partimos al mercado. Mi abuela me había prometido que sólo las vendería a un buen comprador, uno que fuera cuidadoso y bondadoso, por eso yo no iba triste.
Sin embargo, en el trayecto por la sierra ocurrió algo raro. Francisca, mi cabra favorita, presintió que ya no volvería al establo ese día, que tendría otro dueño. Entonces pegó la carrera y se enfiló a uno de los montes más escarpados y allí, en la mera cumbre, se quedó pastando solita. Eso puso nervioso al resto del rebaño, y empezaron a balar. Ni la magia de mi abuela hizo que la Francisca obedeciera y regresara. Entonces saqué mi flauta y toqué la canción que más le gusta. Paró la oreja y escuchó; como no queriendo empezó a bajar y muy fresca se acercó a mí.
Ese día la señora Imelda, vecina de un pueblo cercano, nos compró a la Francisca. He oído decir que la cabra ya tuvo dos hijos y que da leche para toda la familia... ¡ah, qué susto nos dio ese día la desobediente!
Prima, te he platicado casi todo lo que para mí es importante, pero no te he dicho que me gusta ser yaqui, me encanta vivir como lo hacemos. Entiendo que aunque tu también seas yaqui vivimos en países distintos y por lo mismo tenemos costumbres diferentes. Por favor, escríbeme y cuéntame qué es lo que más te gusta.
Te quiere, tu prima Maripaz.
PD. Mi abuela Lupe te manda muchos besos.
HACE MUCHOS AÑOS POR UNA AMIGA DE MEJICO SUPE DE LOS YAQUIS,OI CANCIONES DE ELLOS Y ME CONTO UNAS LEYENDAS.DE LOS IRREDUCTIBLES YAQUIS.
ENCONTRE ESTE CUENTO QUE ME PARECE BUENO PARA COMPARTIR
http://www.desarrolloeimagen.com/index.htm
BUEN DOMINGO PARA TOD@S

24 jun 2007 | 10:43 AM
muy lindo cuento , y ese dibujito de quien es ?¿?¿?¿?
como has puesto el reloj y esas cosas a la derecha del blog ?¿?¿
24 jun 2007 | 11:10 AM
Siempre me gusta comprobar q el mundo no termina donde pueden ver mis ojos..es reconfortante saber q hay tantas cosas más allá..precioso cuento..tiempo de ternura y sencillez.
24 jun 2007 | 12:42 PM
muchas gracias!!!! ahora lo intentaré ... soy un poco torpe para estas cosas ... lo mio es el lápiz y el papel ! jejeje
24 jun 2007 | 05:18 PM
gracias por poner el cuento ,algunas personas puede que lo necesitemos para pasar un ratito
24 jun 2007 | 05:29 PM
Me ha gustado, ahora queda por saber que respondería la prima, yanky, que no yaki
Jesus
24 jun 2007 | 06:54 PM
Mucha gente vive inmersa en la misma sencillez de la vida de Maripaz, desparramados por todo el planeta,algunos viviendo.... otros sencillamente sobreviviendo. Me gustan los cuentos costumbristas.
24 jun 2007 | 07:02 PM
Tus visitas son siempre un placer. Viendo tus últimos post me agrada ver que mi tan querida Gioconda Belli tuvo un lugarcito en tu blog.