La catarata de Xorroxin es una espectacular caída de agua situada al pie del monte Autza (1.306 metros). Cerca de este paraje rumoroso nace el río Baztan, el cual recorre el valle del mismo nombre durante diecinueve kilómetros, para convertirse luego en el río Bidasoa cerca del señorío de Bértiz. Este tramo inicial del río del Norte está rodeado de antiguas leyendas, ligadas principalmente a la naturaleza salvaje de los montes y bosques de Baztan. Algunas tienen que ver con la diosa Mari -que habitaba en una cueva del monte Autza, junto con su compañero Herensuge (o Sugaar), la serpiente macho-, y también con las fantásticas lamias, que aparecían en las orillas de los arroyos alisando sus cabellos con peines dorados. Hace medio siglo, algunos ancianos del barrio de Gorostapalo solían contar que junto a la cascada de Xorroxin se veían a veces unas mujeres con pies de cabra o cola de pez, que aparecían y desaparecían misteriosamente. Hoy, en la zona, nadie cree ya en lamias ni en sorgiñas (brujas). Sin embargo, las viejas leyendas han dejado huella en la toponimia de la zona. Concretamente, la poza o el pequeño embalse natural donde cae el agua de la cascada de Xorroxin, se denomina Lamiputzu (pozo de las lamias).

aspecto singular de Xorroxin es su ubicación debajo de una montaña fronteriza de reminiscencias mágicas: el monte Autza (1.306 metros). Según cuenta la leyenda, cuando Mari, la reina de la montaña, se junta con su compañero, Sugaar, se generan fuertes tempestades de consecuencias imprevisibles. Esto es quizás lo que pasó en la riada de 1913. «Yo no la conocí, pero he oído decir a mi suegro que aquel año se reventó una nube en Autza, y como las orillas de la regata estaban sucias, llenas de ramas y troncos, se concentró el agua de tal manera, que la riada arrasó varios pueblos del valle», dice Jesús María Urrutia, vecino de Gorostapalo, de 74 años. «En cambio los vecinos del barrio de Iñarbegi, que estaban por encima de Xorroxin, ni se enteraron».

UN LUGAR MAGICO