
Ocho de la mañana. Desayuno con café y cigarrillo. Apenas se está prendiendo el enchufe que pone a funcionar el cerebro.
Soy escritor, ya he hecho composiciones para entierros, grados y cumpleaños, y la gente llora. Judith viene con una cartilla que bajó de la internet. Trae las sencillas instrucciones para un concurso de cuento.
Las leo o más bien las ojeo. Leer las instrucciones de un concurso literario contiene el mismo grado de diversión que puede tener una revista de mecánica popular o de ideas prácticas para tejido de punto. Vuelve a desenchufarse el cerebro...
¿Como es que son las instrucciones para el concurso? Ah sí, máximo 25 cuartillas a doble espacio. En un sobre va el seudónimo con todos los datos personales y en otro las cuartillas (o es al revés). No sé si las cuartillas van a dentro o afuera del sobre, si el seudónimo es escondido. Si un sobre va dentro de otro, y menos si soy capaz de escribir 25 cuartillas a doble espacio. ¿Y para que el seudónimo?. Yo no soy una Drag Queen, no tengo que esconderme. Pienso que si descifro las instrucciones ya nada en la vida será imposible, nisiquiera que Liliana me quiera.
No descifré las instrucciones y Liliana me quiere como un amigo. Todo es imposible.
A los pocos días me entero que los miembros del jurado son de renombre. Allí sí entiendo el seudónimo (que pena con esos "manes") ...
Un mes más....
¡Ay Dios; verdad que hay un concurso literario ¿Se me habrá pasado el tiempo?. A ver. ¿Cómo es que eran esas instrucciones?, porque, como dice la canción: Voy a ganarme mi primer millón. Veamos pues: Ah, sí todavía faltan dos meses. Tengo tiempo, le preguntaré a alguien que ya haya concursado cómo es que va un sobre dentro de otro, y en cual de ellos va el cuento, en cual el nombre artístico, y donde pongo mis datos...
...¿Si serán serios esos concursos?. Alguien me dijo que eso siempre lo ganaba un sobrino del dueño de la revista. Me acuerdo que así le pasó a "Un Tal Bernabé Bernal". En fin, creamos en la humanidad. Leamos nuevamente las instrucciones.
Las instrucciones... Las instrucciones, a ver, ¿Dónde las dejé?... Ve, Judith, ¿te acordás del concurso? ¿No has visto las instrucciones?, es que no las encuentro. ¿No las has visto?, ahhh bueno, ¿me las conseguís otra vez?...
¡Judith! ve, ahora sí las encontré, ¿te acordás que el otro día te las pedí?. Ya las encontré. Vení mirémoslas que ahora sí voy a participar.
Veamos... Dice queeee.... Ah, sí, que los trabajos pueden enviarse a tal apartado en Bogotá, antes del trein- ta de oc -tu - bre de dos - mil - uno. Nooooo, ¡por Dios; estamos a 15 de diciembre, ¿será que ampliaron el plazo?....
Judith ¿te acordás del concurso de hace años (o fue el año pasado), que convocó la revista aquélla?. ¿Supiste si lo volvieron a realizar?... Ahhh bueno. Cuando sepas me avisas, porque esto es como las loterías, el que no participa no gana, o al menos no sueña con ganar.
TOMAS ANDRES OCHOA MEJIA
Pintura de Gustabo Aimar.Ilustracion para el libro "La asombrosa sombra del pez limon"

12 ago 2007 | 08:56 AM
Jejeje! Hasta en la literatura está metida la burocracia.
12 ago 2007 | 12:30 PM
Puedes pasar una vida soñando con hacer algo sin ni siquiera intentarlo..¿es el miedo al fracaso?