Primeramente me quitaron todo
lo que llevaba puesto o no tenía.
Con bisturí, con rabia, con manía,
me arrancaron mi otoño y hasta el modo
de caminar que tengo. En un recodo
de un camino cualquiera mi agonía.

No contento con eso, alguien reía
y me arrojaron junto al blando lodo.

El otoño me busca enloquecido.
La luna lame ya mi cuerpo inerte.
Mi andar se me ha quedado suspendido.

Yo nunca me he quejado de mi suerte.
Al matarme, benévolos han sido:
me han encontrado mi extraviada muerte.
DAVID VALJALO (Iquique, 1924)
Poeta, autor teatral, ensayista, antólogo, crítico literario.

La pintura es de Viola