Hubiese sido mejor que escarbara en tus ojos hasta morirme,
y que enterraras mi alma en tus pupilas de fuego,
antes que bajar la mirada y retorcer el corazón.

Quise ser un trocito de barro para estar en tu manos,
para que jugaras conmigo a moldear tu destino.
Hubiese sido un trozo de crepúsculo
para que me hirieran tus ojos,
para que tu alma dejara su nostalgia en la mía.

Pero me venció la aurora y no supe ocultarte,
por qué tuvo que ser todo tan triste,
por qué tenía mi alma que aferrarse a ti...

Ahora mi vida es un puñado de arena, un corazón de arena
que se deshace de a pocos en el tiempo de tu olvido...
Nimia Costas Nebrija (Lima, 1974)
Actualmente curso el quinto año de Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En 1992, obtuvo el primer lugar en el concurso de poesí organizado por la Municipalidad de San Juan de Miraflores.
Reloj de arena de la marina mercante