
ENVIA ZOOM DEDITO AL 7979
Supongo que era obvio que no durarían demasiado tiempo. Aún así, ante mis ojos, la ruptura vino por sorpresa. Sabía que el papel aniquilador principal lo jugaba ese mastodonte ojiverde con el que ella se había reencontrado tras años de tener encarcelados sus deseos. La pasión es, sin duda, dominante, y si no tiene vías de escape estalla con el más mínimo estímulo; pierde todo control y proporción con las normas.
Se conocieron por Internet, ella se desvestía ante una cámara web por 8 dólares la hora; él era diseñador de páginas web por 7.85 euros brutos. Ocioso entre proyecto y proyecto, se metía en www.latinchicks.com para verla gozarse con un vibrador al ritmo que su mouse inalámbrico le dictaba. Al principio variaba y pagaba por ver a otras chicas, pero al final empezó a obsesionarse con sus líneas limpias y su cara fina y angulosa, a lo Hepburn. La quería sólo para él.
Mandó un e-mail al webmaster de latinchicks, pero no tuvo éxito; el undisclosed recipient no tenía autorizado dar los datos de ninguna de las "actrices".
Era insoportable verla y que no lo pudiera ver de vuelta, no poder enviarle un mensaje cifrado de alguna forma. Cada vez la miraba durante más tiempo, notando su agotamiento tras dos horas de jugar con ese aparato vibrante e intrusivo. Una noche en que se despertó empapado en sudor, impotente ante la pantalla y los bytes que los separaban, se le ocurrió que a través del vibrador podía intentar comunicarse con ella, al final, era la única conexión real entre ambos, su mouse de este lado y el vibrador de ella, donde se encontrara: República Dominicana, México… Tailandia… ¿Camboya?
Se conectó en ese mismo momento, ella estaba en un sofá, pintándose las uñas de un burdeos oscurísimo y con un negligé blanco. Era de día allá, donde ella estuviera. Se levantó rápidamente en cuanto oyó la señal (fuera la que fuera), de que tenía un cliente conectado; empezó a acariciarse, a lanzar besos a la webcam, a relamerse para quien estaba del otro lado: un manojo de nervios erecto y obsesionado. Él intentó dibujar una letra "a" con el mouse, llegó a su punto-g (o eso era lo que parecía fingir), pero ella no había entendido nada. Él hizo una pausa larga para que ella sospechara que se trataba de un código. Luego dibujó una "L", pausa. A ella le parecía un ritmo extraño, desde luego, pero pensaba que el interlocutor en cuestión estaría ocupando ambas manos en sí mismo y que por eso por momentos dejaba de lado el mouse. A él la "E" le pareció clarísima, pero ella no se dio por enterada, mucho menos de la "arroba" y del "gmail.com", que él pretendió estarle transmitiendo intravaginalmente. Se fue a la cama. Iba a repetirlo siempre a la misma hora, lo mismo, sistemáticamente, hasta que el patrón le hiciera entender a esta latinchick de sus sueños, que la quería a toda costa.
Así lo hizo, todos los días, durante varias semanas. Ella empezaba a notar algo raro, en su mente él era el "freak de las pausas de las 7 en punto". Un día empezó a entender que se trataba de un mensaje, le pareció absurdo, pero la halagó. Empezó a prestar atención al movimiento, a las pausas, tenía que ser su nombre, una dirección, un número, algún dato de contacto. "Arroba" tras "arroba" (ésta era la sensación más placentera) un día cayó en la cuenta de que era un e-mail, y días después, tras mucha concentración, que era alex@gmail.com. Le escribió por diversión.
From: indiraggg@yahoo.com.mx
To: alex@gmail.com
Alex:
Entendí l mnsaje. Soi Indira. Escrbem
Él no podía creerlo, su táctica había funcionado. Y ahora qué podía escribirle, a ELLA.
To: indiraggg@yahoo.com.mx
From: alex@gmail.com
Soy Alex, soy diseñador web y vivo en Madrid, tengo 30 años.
Que me hayas descubierto me deja saber que eres para mi aún más de lo que pensaba. No quiero juegos.
Te deseo. Te amo.
Dame un teléfono. No soy un loco pervertido, lo prometo.
Alex
p.d. ¿eres mejicana?
From: indiraggg@yahoo.com.mx
To: alex@gmail.com
+1 212 618 4548
sé que eres pervrtido y me gusta
meXicana 100%
De allí todo fue muy rápido, él se mudó a Nueva York, vivieron en Brooklyn unos meses de pasión, de fuego. Ella era videoartista, una chica culta y enérgica que se desvestía para la cámara haciendo un "performance" a lo Sophie Calle; era un vampiro de esos que chupan y sudan la energía de los demás. La gente que los ama, o sorbe esa energía y se renueva, o simplemente se desgasta, día a día se desgasta.
Ese fue su triste caso.
Él intentó seguir su ritmo, vertiginoso y aventurero, siempre a mil por hora, pero su naturaleza era opaca, casi oscura.
Estuvieron en Nueva York hasta que cayeron las torres, el mismo día en que latinchicks cerró el negocio; ni siquiera los hombres solitarios estaban para excitarse en un ambiente así de ambiguo.
Entonces entraron en su territorio, el distrito federal no es acogedor, de hecho, es antiacogedor, si es que es algo. El smog, las tortillas, el inestable periférico… los magníficos restaurantes de San Ángel, las mansiones de las Lomas, ciudad-caos se le cerró encima, lo engulló.
Empezaron muchos proyectos juntos, hicieron sitios web para amigos artistas, músicos, compusieron canciones, expusieron videos, fotografías… Pero el deseo de Alex se apagó. Su vida antes de conocerla no había sido demasiado excitante, al contrario, vivía con su madre y su hermano en un apartamento bastante kitsch del barrio madrileño del Pilar. Tenía los mismos amigos de siempre, amigos del barrio con los que bebía cañas después del trabajo y veía los partidos del Real Madrid-Barça.
La vida de Indira, por el contrario, estaba llena de biútiful pípol, de fiestas y eventos culturales, de intelectuales progresistas, de artistas fascistoides, de urbanistas de pura cepa, de los que se saltan semáforos en rojo en contra-dirección.
A sus 31 años, Alex se convirtió en un viejo. Un viejo atemorizado que tomaba la línea Cuauhtémoc-Pza. de los Insurgentes del metro como un autómata, y que vivía al lado de Indira como una marioneta. Un destino que parecía tan excitante, un encuentro tan peculiar de dos almas, se convirtió en una rutina más de un ninetofiver patético. Como si en su búsqueda desesperada de conseguir en carne y hueso la imagen pixelada que lo acompañó en tantos orgasmos se le hubiera acabado la vida.
Por supuesto, para una persona que es pura pasión, el sexo, o el deseo puro, son alimento vital, y cuando él empezó a no desearla tuvo que encontrar este alimento en otros sitios. No era difícil, la gente fashion que se mueve dentro del mundo de la cultura está siempre ávida de placer sensorial. La cultura es puro ocio volcado en belleza, en goce, la catarsis ya no se lleva, pero si la perversión. Pronto volvió a buscar la mirada siempre deseante de las webcams. Esta vez se desvestía sobre una mesa transparente doblemente acristalada que era a su vez casa de varias tarántulas verdosas. La combinación del terror y el placer estaba en su auge y el recién estrenado negocio de un magnate de la publicidad con este bar llamado Dangereux era la última moda de los culturettes del de efe: todo lo que ocurría en el antro se podía ver en dangereux.com.mx, en tiempo real. A Alex le revolvía las tripas verla retorcerse sobre los arácnidos, pero sabía que prohibirle algo a una mujer en el siglo 21 no era admisible. La esperaba en casa. Ella llegaba empapada en champagne rose, con cientos de anécdotas curiosas y literarias. Él solamente se aferraba a ella en la cama, sin erecciones ni atisbos de ellas, con fuerza, sabiendo que se le estaba escurriendo de las manos.
Una noche ella no volvió hasta la madrugada, se había reencontrado con un ex de la adolescencia hecho hombre: traje Ermenegildo Zegna, la última colonia de Hugo Boss, íntimo amigo del dueño de Dangereux. En México hay petróleo. Conservaba los mismos ojos turquesa con centros amarillos de los diecinueve, y su pasión por Indira: intocada. La envolvió de anécdotas de viajes por Brasil, Mongolia y Bali, se sacó el anillo de compromiso despacito y la cogió de la espalda con esa manaza bronceada y amanicurada. Ella vibraba. Volvió a casa.
Intentó revivir el falo de Alex, el antes vivaz y juguetón juguete de sus pecados. Imposible, él dormía, cuando llegó se abrazó fuertemente a su cuerpo aceitoso: "No te vayas, no te vayas". Bien. "Fóllame". Se resbaló sobre ella pesadamente, la penetró con un pene semifláccido, ella lo apartó con violencia.
Indira empezó a irse todas las noches del Dangereux al Hotel Imperio Azteca, con sus sábanas de lino egipcio y lámparas Bauhaus acompañada de Silvestre, aquel ex jugador de rugby convertido en empresario petrolero. Bonding, sadomaso light y hasta fistings. Abrieron juntos una caja de Pandora que había dormitado por diez años.
Alex fue de terapia en terapia: hipnosis, ansiolíticos, retiros con shamanes, viajes de peyote… Una tarde encontraron su cuerpo flotando en el laguito de Chapultepec, entre bolsas de patatitas fritas picantes y cisnes transgénicos: una mezcla de Viagra y mezcal, no podía ser de otra manera.
Beatriz Bonduel
LA IMAGEN ES UN COLLAGE DE LA PROPIA AUTORA DEL RELATO:BEATRIZ BONDUEL.

8 oct 2007 | 10:14 AM
Uff...muy interesante!!. El paso a la realidad, la pérdida de la magia e inevitablemente.. del deseo.
Qué pases un buen día capitán
8 oct 2007 | 05:32 PM
Ultimos dias para escribirte, ante todo gracias por tus felicitaciones de mi cumpleaño y luego gracias para seguirme, controlarme así, es amor...mira como te sigo yo. Se que luego es dificil cambiar las acostumbras para seguir este amor pero la pasión merece ¿si no que mas es la vida? Bueno esta historia es muy bonita yo quiero un vampiro que de vez en cuando absorbe mi esencia, los hombres son un poco todos vampiros, es normal, el apego es diferente. Hasta pronto chin
8 oct 2007 | 05:36 PM
El esencia mujer es un pozo de luz sin fondo.......¿a quien falta energia?
Chiquito!!! Yo soy pegada a la esencia universal, asi si quieres allí nos vamos los dos.....vampirizando el universo o dios.....ya me dio hambre ejejejej