
Éramos Thelma y Louise, dos brujas al volante de pelo bermellón frente a la carretera. Carne de guía Campsa, la pareja de hecho que no legalizara el gobierno; dos nacionalidades y un idioma mestizo, otro nuevo esperanto. Tras rollos de película se acabó la road-movie y quiso separarnos el viejo continente. Tú estabas en Colonia olvidando mi acento; yo en la hermosa ciudad que visitan los guiris. Llegó la discusión, examen de reválida de todo lo que cuesta una misa o nunca sucedió. La pasamos con nota olvidando las dos el cuaderno de quejas; Las guerras que no quieren ganarse mejor abandonarlas sin bajas no sea que tengamos que empuñarlas contra nuestros recuerdos. Tantos anocheceres viendo el telediario (dos mil cascos azules arreglando un suelo castigado por una obcecación) y alguno no ha aprendido a firmar armisticios cuando vale de algo, cuando cuatro verdades bien dichas salvan a un presidente en las urnas, cuando los tribunales no deben dirimir si nos compramos un yate o un jacuzzi con el dinero ajeno.
ANABEL CARIDE de su poemario "INVENTARIO DE DESHAUCIOS"
Pintura de Indra Murugarren."Mujeres sentadas".

21 nov 2007 | 07:24 PM
Esta chica escribe muy, pero que muy bien. Es estupendo que la traigas por aqui de vez en cuando. Te lo agradezco.
21 nov 2007 | 11:14 PM
Veo que te gusta mucho Anabel Caride, yo, gracias a ti la he conocido y también me agrada mucho, que bueno es compartir:-)
Un abrazo