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No es la sombra, no es la tierra, tampoco tantas hojas caídas adelantándose al otoño, son las guitarras acústicas del parque, que tiene cuerdas que se ponen a dar caña cuando el viento está de broma y las pone a vibrar.
No son las ardillas que están entretenidas comiendo avellanas o castañas, que es que han sido mis dientes, que castañetean porque me he vestido para el silencio de una noche de verano y el dios estival me ha dejado plantada, sin novio y con un frío algo adelantado en el cuerpo.
Y es que mi parque se llama el del Silencio.
Los cisnes del lago me ven y se deslizan sin sonidos de Tchaikovsky, me miran curiosos, se remojan el cuello y se largan indiferentes, mientras yo abro una caracola de mar que me he colocado en el oído.
Ha pasado un avión reactor y le ha hecho la raya en medio al cielo de mi parque, luego un eco de motores, como de tubas y timbales, me ha recordado que tengo que ponerme mi smoking, volver a asumir el peso de la batuta en el escenario y dejar que empiece el concierto.
XRISSTINAH
Pintura de Andres Farcel:"El director de orquesta".

23 nov 2007 | 12:14 AM
La pintura no me gusta nada :-)
Buenas noches
Besos