La misma hora, el mismo tren, las mismas caras. Sube. Se sitúa junto a la puerta. Mira como cada mañana los rostros de sus compañeros de viaje y sonríe para sí. Él es feliz.
Espera en el mismo anden de cada día, se sitúa exactamente en el lugar donde el tercer vagón descarga a sus pasajeros. Espera. Bajan. Suben. A ella le gusta ser la última.
Él aspira su perfume como cada mañana. No sabe que ella ha dejado pasar dos trenes por verle.
Ella, nerviosa, le mira. No sabe que él ha dejado pasar dos estaciones por respirarla.


Carmen Iglesias Vazquez

Pintura de Jose Antonio Castillo Martin.Estacio De Figueira da Foz.