
Estoy muerto de amor por esa mujer y no puedo controlar mi pasión. Pienso en ella continuamente, deliro por volver a verla. Pero ella, ah... pareciera que sólo vive para demostrarme indiferencia. Una indiferencia que me mata con redundancia. Aunque viniera sin flores, yo estaría contento. Sólo con percibir que está ahí, del otro lado del mármol, me haría feliz.
ROSA MARIA PELAEZ

16 dic 2007 | 11:42 AM
Odio la indiferencia del amor pero no la que vive entre los mármoles...que se olvide de mí.
Muchos besos Fernando
17 dic 2007 | 12:48 AM
Si por una parte no hay amor no vale la pena insistir ni crearse "mosntruos"...La imagen me ha encantado.