
La lluvia humedece las aceras.
Un autobús teñido de verde
transporta famélicos viajeros.
El Corte Inglés anuncia rebajas
al paso cansino del peatón
que cruza cabizbajo la noche.
Recuerdo que nací. No sé dónde.
La calle es un desierto de espejos,
soledades, furcias, vagabundos
escarbando en cubos de basura;
un mar de crímenes, violaciones;
cenáculo de vates frustrados
y hediondos.
Espectros de cera.
Recuerdo que nací. No sé cuando.
JOSE ANTONIO SANTANO

3 ene 2008 | 12:10 PM
Un poema que destila amragura....he notado un pinchazo en la boca del estómago, debe ser por simpatía....
Besos