La gorda negadora

Mantra: “Yo prefiero tener unos kilos de más pero disfrutar, no me van esas minas que se la pasan contando calorías todo el día”

La negadora vive mirando el canal Gourmet y probando recetas de Narda Lepes como Plumcake con amapolas o Shepherd´s Pie, creyendo que en vez de una adicta imparable, es una sibarita. Como no considera sus excesos gastronómicos como un problema, cree que cuando quiera bajar de peso, lo hará sin mayor inconveniente. Porque “cuando ella se pone, se pone”.

El problema, sin embargo, es que nunca se pone, que nunca se pesa y que no ve la cantidad que come porque cree que los restaurantes sirven platos pequeños para estirar el presupuesto y que los paquetes que dicen “rinde 4 porciones” en realidad son para uno solo.

La negadora siempre hace dieta sola, en su casa, sin consultar a nadie, midiendo la bajada con el talle de pantalón para no enfrentarse a la amarga realidad de la balanza. Opta por versiones extremas, como la dieta de la luna, o la dieta de Atkins, pero después de dos días, cuando se siente una sirena, siempre la deja.

La gorda dietera

Mantra: “Sí, mayonesa light se puede”

A diferencia de la anterior, la gorda dietera tiene la sensación de que vive a dieta desde que tiene doce años. Y digo “la sensación” porque si realmente viviera a dieta, sería flaca.

A pesar de que a veces tiene nada más que cinco kilos de sobrepeso crónico, la gorda dietera ya probó de todo: tratamientos, acupuntura, pastillas, actividad física extrema. Cada vez que arranca un nuevo régimen, se entusiasma y dice que está distinta, que no tiene hambre, que no le cuesta hacerlo y que esa es la solución de su vida.

Sin embargo, son solo palabras. A las dos semanas inexplicablemente empieza a faltar, deja de pesarse, agrega un poquito de comida, y otras delicias de la vida dietera. Delicias, que, por otro lado, anticipan un fracaso estrepitoso y un encuentro esperable con las harinas complejas.

Como la anterior, también vive cocinando, pero para sostener una ingeniería dietética de placebos que la ayuden a sostener el régimen de comidas. Realiza toda clase de recetas en versión light, pasando por tortas, merengues y confituras a base de leche en polvo, edulcorante, gelatina sin sabor y esencias, que si bien tienen menos calorías que sus versiones regulares, son sumamente engordantes de todas maneras.

Es la consumidora número uno de todos los disparates light del mercado. Desde crema 0% grasas hasta salame bajas calorías, y aunque sepa que son engaños viles, prefiere creerse que no engordan antes de cerrar el pico.

CAROLINA

Pintura de Mariano Sanchez."No nos dejes caer en la tentacion"