De muy niño, en Orio, donde he nacido, mi abuelo solía llevarnos de paseo a la playa. Yo sentía una enorme atracción por unos grandes hoyos que había en la parte más interior. Solía ocultarme en uno de ellos, acostado, mirando el gran espacio sólo del cielo que quedaba sobre mí, mientras desaparecía todo lo que había a mi alrededor. Me sentía profundamente protegido. Pero ¿de qué quería protegerme? Desde niño, como todos, sentimos como una pequeña nada nuestra existencia, que se nos define como un círculo negativo de cosas, emociones, limitaciones, en cuyo centro, en nuestro corazón, advertimos el miedo -como negación suprema- de la muerte. Mi experiencia de niño en ese hoyo en la arena -ustedes habrán vivido momentos muy semejantes- era la de un viaje de evasión desde mi pequeña nada a la gran nada del cielo en la que penetraba, para escaparme, con deseo de salvación. En esa incomodidad o angustia del niño despierta ya el sentimiento trágico de la existencia que nos define a todos de hombre y nos acerca de algún modo a uno de estos tres caminos de salvación espiritual que son la filosofía, la religión y el arte. Que son tres disciplinas, podemos decir, de las relaciones del hombre con Dios, que se mezclan y conjugan en nuestro corazón, pero que técnicamente son distintas e independientes. El que se ha decidido concretamente en la vida por una de ellas, y el que no se ha decidido también, hallarán en los recuerdos de su niñez datos de una espontánea elección o inclinación por uno de esos caminos.
JORGE OTEIZA EMBIL

15 mar 2008 | 09:08 AM
Es cierto, has definido muy bien esos miedos y fantasías de la niñez que siendo niños no se pueden explicar pero en la edad adulta se les encuentra significados,
FELIZ FIN DE SEMANA¡¡
16 mar 2008 | 12:05 AM
Muy bonito este escrito, sabiduria y buena filosofia. Nada lagrimas y todos labios, bello!! Me gusta como sabes escribir. Lastima es que mi comp. no sirve siempre y no puedo visitarte o contestarte seguido, si no lo haria y con mas tranquilidad, besos.
16 mar 2008 | 01:32 AM
...O por los tres caminos, que están conectados, porque la Nada, es el Todo. Y en los agujeros de la arena nos encontramos inmersos en el todo del que formamos parte y que nos protege.
Ah conozco Orio precioso¡¡