Algunos hombres deberían afeitarse con los ojos cerrados.
Algunos lo hacemos.
La vergüenza nos impide hacerlo de otra manera.
Algunos hombres, mientras se afeitan, sonríen ante su reflejo.
No ven lo que los demás vemos.
El día en el que se derrumban, sangran por todas partes.
Afeitarse con los ojos cerrados evita hemorragias.

GABY BELTRAN.