Eterno viajante del destino, el paisaje lo mira a través de las ventanas de sus ojos. Nunca sube, nunca llega, nunca baja. El tren sigue su marcha cansada sobre los rieles de Moebius.
GUSTAVO D. RIPOLL

« Sabado tarde;paseo largo | Inicio | DICE EL VIENTO MIENTRAS DESPEINA LOS DIAS ORDENADOS de ROSARIO GOROSTEGUI »
Eterno viajante del destino, el paisaje lo mira a través de las ventanas de sus ojos. Nunca sube, nunca llega, nunca baja. El tren sigue su marcha cansada sobre los rieles de Moebius.
GUSTAVO D. RIPOLL

Los comentarios están cerrados