El niño está muy delgado, tan delgado que de lejos parece un signo de admiración. Corre desnudo hacia la orilla y hunde los pies en la arena mojada. Luego se queda mirando con los ojos muy abiertos la ola que crece y se acerca. Y sonríe. Es una sonrisa que chisporrotea, casi un sorbete de champán, una de esas sonrisas hechas de inocencia que se regeneran y refulgen como destellos sobre el mar. Una lengua de espuma lame sus dedos y el niño retrocede algunos pasos y se esconde tras las piernas de su madre. Ella se gira con la intención de ponerle la visera, pero el niño se cuela entre sus piernas y echa a correr de nuevo hacia la orilla. Busca sus huellas en la arena, hasta se agacha como un detective, pero no las encuentra. Entonces se vuelve hacia su madre y se encoge de hombros. Una señora mayor con un bebé sonrosado en brazos cruza por delante y el niño se la queda mirando. La señora hace carantoñas al bebé y le dice que tiene la misma naricita que su mamá. El niño se queda un momento pensativo, corre hacia su madre y le tira una y otra vez del bañador.
-Mamá, mamá ¿y yo a quién me parezco?
La madre no contesta. Lo aupa en brazos, lo aprieta contra su pecho y aprovecha para ponerle la visera.
JUAN CARLOS MARQUEZ
PINTURA DE JOAQUIN SOROLLA Y BASTIDA."NIÑO DE LA BARQUITA"

14 abr 2008 | 10:24 AM
Eso, a quien se parece?
A su padre quizás?
O quizás ni la madre lo sabe...
besitos y buen día.
14 abr 2008 | 11:07 AM
O quiza solo sonrrie....porque es un niño enfermo....Que toma yodo en una playa.....y pregunta solo para salir corriendo a un mar que contempla rara vez...
14 abr 2008 | 12:33 PM
Me gusta el texto, me gusta el cuadro de Sorolla con esa luz especial, pero me gusta mucho más tu respuesta a kilifa.
14 abr 2008 | 12:38 PM
La playa hay que haberla vivido bien de crio y de algo mayor,contemplando a otros niños¡¡
A mi tambien me encanto el relato¡