¡Circe, diosa venerable! He seguido puntualmente tus avisos. Mas no me hice amarrar al mástil cuando divisamos la isla de las sirenas, porque iba resuelto a perderme. En medio del mar silencioso estaba la pradera fatal. Parecía un cargamento de violetas errante por las aguas. ¡Circe, noble diosa de los hermosos cabellos! Mi destino es cruel. Como iba resuelto a perderme, las sirenas no cantaron para mí.
JULIO TORRI

15 abr 2008 | 09:51 AM
Siento que no encontraras tu canto anhelado.
Kiss.
15 abr 2008 | 10:33 AM
y hechizado perderse en en el bosque, y dejarse arrastrar...
bello texto, a una diosa como ella, y a un sentimiento, cuando queremos y creemos, nada puede cambiar nuestro destino, aun sabiendo que nos perderemos
buen dia Fer