Qué voz inmisericorde Te ha llamado la fatalidad Se han oscurecido los días Se evapora tu feminidad Descuartizan tu columna, Mujer de ordenador en la cabeza “Ven, mujer, ¿Qué tipo de aberraciones ¡Ay!, mujer, mujer sin lentejuelas Orificio de placer ajeno, Eres de otra raza, Atravesaste mundos Faraón muerto de una pirámide profanada. Se han agostado el vino, las semillas. Has merodeado, has buscado, “Ven, mujer, AMALIA PECO. Pintura de Guillermo Martin."Mujer negra"
Para aquellas mujeres que son utilizadas,
sometidas, y manipuladas en nombre de una cultura.
¿Qué destino?
¿qué rosario de cuentas negras
se ha puesto de tu lado?
te ha llamado de los cielos
para hacerte esclava de tu sexo,
o de ese amor que te atrapa si eres madre?
de un cielo con infierno,
donde Dios está ausente,
y los ángeles
de vacaciones por tiempo indefinido.
convirtiéndose en raras visiones.
Los cocodrilos llenan las aguas
de los ríos por donde transitas,
te devoran como alimañas ávidas
de carne blanda y sangre roja.
excluida de las aguas.
Las anacondas suben a los árboles,
se arrastran
por cualquier resquicio de tierra
donde saben que te hallas.
mientras tú arrastras
ese exceso de carga
que te imponen, que te oprime.
y alas de acero.
debajo de mi olivo tengo una silla”.
piensa la anaconda
para tu expulsión del mundo?
que brillen a plena luz del día o en la noche,
arropada con luces de neón.
dolor de la carne.
que llaga de la fuerza y la constancia.
para instalarte en este,
lleno de gigantes que te pisan.
Ilusa inocencia dónde tú creíste ser su reina.
¿Por qué no tu feminidad constante?
¡has gritado en silencio!
sin encontrar el palo,
ese palo
terriblemente sometido a la mano que lo alza.
debajo de mi olivo tengo una silla”.

18 abr 2008 | 03:24 PM
Tenía que haber empezado a leer por el orden inverso...siempre empiezo por lo último publicado y voy bajando...
Me encanta el cuadro (¿de dónde sacas tanto arte? lo que insertas no tiene desperdicio...) y el poema más todavía. Con tu permiso me lo llevo.
18 abr 2008 | 08:48 PM
Precioso! Hay cosas que no se agostan...
Un beso, capi