Salió, voló, murió y le dieron una medalla. Su hijo le siguió en la misma suerte, y algún tiempo después, también su nieto. El bisnieto se compró un paracaídas: no le dieron nada.
GUSTAVO G. RIPOLL
Salió, voló, murió y le dieron una medalla. Su hijo le siguió en la misma suerte, y algún tiempo después, también su nieto. El bisnieto se compró un paracaídas: no le dieron nada.
GUSTAVO G. RIPOLL
Los comentarios están cerrados
22 abr 2008 | 02:34 PM
hau q morir para q t aplaudan.....es mejor reir. ;-)))