Ni idea”, responde el hombre mirando sonriente el trozo de plástico sobre el césped mojado.La risa contenida amenaza con dominarle mientras aparta la manguera. “¿Qué dices que le comentaste a los niños?”

La mujer se lleva la mano a la cara, “¡Ay, Dios! Que en San Juan se quemaban las cosas viejas”.

Las carcajadas del hombre apenas le dejan hablar. “Pues a ver cómo les explicas que no está bien quemar la foto de tu madre, aunque sea lo más viejo de la casa”.

La mujer gime y le mira sin saber si reir o llorar. “Y ahora, ¿qué le digo a mi madre”

KERKIRA