–¿Cómo quieres qué no llore; cuando me estas diciendo que mi hijo no llegó?
Los lagrimones de lo ojos de Halima formaban chorreones negros de kohl, en su castigado rostro que limpiaba con su hatta.
–Es muy facil decir que no llore. Pero tú, Fátima, me estas contando que la patera de mi hijo se hundió en medio del maldito Estrecho. No, no me consueles con palabras huecas. El tuyo; tu hijo llegó hace dos años. Fue él quien sembró el veneno de la marcha en nuestra sangre. No Fátima; tú no me entiendes. No te reprocho los sacrificios que tuvimos que hacer para conseguir el dinero.
Oh, Fátima, perdóname, no sé lo que digo.
CARMEN MIRONES
Foto y haiku de Mar.Del blog "La mirada de un haijin.

13 jun 2008 | 02:21 PM
si lo miras desde la orilla parece q puedes cruzar a nados¡¡¡
13 jun 2008 | 11:11 PM
Lo triste de esto , es que casi todos los días alguien muere buscando un mundo mejor....
Besitos angelicales.....