Siempre es otoño en el calendario.
Los meses se secan y las hojas,
agostadas a veces por un calor muy dulce,
congeladas de angustia otras tantas,
van cayendo
callando
cayendo.
A medida que esa suerte
de árbol que soy
envejece,
voy comprendiendo mejor el bosque.
Sauce llorica
me dañé antes mil veces,
me hurgué la corteza con cuchillas
(¿dónde se escondería esa savia
que tan dolorosamente me mantenía viva?)
me hurgué las raíces con los dedos
locos por vaciarme,
por negarme el alimento,
me hurgué el corazón de madera astillado,
lo toqué y mi respiración se detuvo.
Tonto árbol tozudo,
no sabía que ese dolor me salvaba
y que, por fortuna,
sólo logró hacerme más fuerte.

CARMEN BELTRAN

Pintura de CHELO LERA."Sauce"