Alguna vez el mundo olvida sus fronteras
y en un lugar del Sur el otoño establece
una estampa de fríos y nórdicos países.

Una música extraña, la lluvia, la tristeza
han descubierto en medio de una plaza mojada
apetecible asilo donde asentar sus reinos.

Y esta mesa en que sorbo un café con desgana,
donde te echo de menos con absurda insistencia
-ah tu voz, tu sonrisa, la trampa de tu boca-
es la lejana isla o un pozo entre la hierba,
en tanto tú, nereida del mediodía, esquiva,
sabrá Dios qué otros mares más templados transitas,
qué olas ciñen y asedian tu cuerpo de sirena,
y si en este desorden podré un día encontrarte.

JOSEFA PARRA
Del libro Tratado de cicatrices

Imagen en bajorrelieve de una Pincoya.Diosa de la fertilidad marina de Chile Chiloe