El odio desgasta a quien lo siente y raras veces consigue objetivos que persigue; en lugar de aniquilar al contra­rio, llega incluso a reafirmar su importancia. La indiferen­cia, sin embargo, no desgasta a quien la practica, sino que le da más fuerza todavía; y devasta total y absolutamente a quien es víctima de ella.

ROGER WOLFE