Parecía más pronto de lo normal o al menos el cielo estaba oscuro, como si el amanecer no hubiese terminado de cuajar. Estaba en la parada, esperando el autobús. Vi acercarse a ese caballero del que no sabía nada, excepto que cogía el 146 por las mañanas y que siempre saludaba afablemente. Ni me miró, así que yo dije: “Hola”. Ni se inmutó. Llevábamos saludándonos un tiempo y no comprendía su actitud. Especulando imaginé que había ocurrido algo en su desconocida vida para mí y no se sentía con ganas de nada. Llegó entonces la mujer octogenaria que cogía como yo el 48 y él religiosamente dijo: “Buenos días”. Arrugada, decidí sentarme en el banco. Empecé a revisar esa semana y que yo recordase nuestros saludos habían sido recíprocos diariamente. Apareció el 146 y él subió. Nos quedamos la anciana y yo, allí. Decidí hablar para desvanecer mi malestar. “¡Hace frío! ¿Verdad?”. Ella miró su reloj ignorándome por completo. En la acera de enfrente alguien gritó: “Señora Justa, ¿qué hace ahí tan sola?” “El autobús, hijo que no quiere venir hoy!”. Observé marchitada y empañada al hombre, a Justa y a la atmósfera absurda que envolvía la ciudad. Aterrizó entonces un chico que había visto otras veces y atravesándome y traspasándome, se sentó ¡sobre mí! Fue una sensación repentina insólita. Percibí las fibras textiles y su calor corporal. Salí corriendo aterrorizada. Oí sirenas de ambulancia y llegué a mi calle. Un tumulto de gente rodeaba algo en el suelo. Me acerqué. Vi a mi madre devastada en sollozos, y yo estaba tumbada en el suelo, tenías los ojos abiertos y sangre en la boca. Un home agachado comenzó con la respiración artificial y unos instantes después, todo estaba sombrío. Lo siguiente que recuerdo…Parecía más pronto de lo normal o al menos el cielo estaba oscuro, como si el amanecer no hubieses terminado de cuajar. Estaba en la parada, esperando el autobús. 
PILAR GOMEZ ABAD

22 sep 2008 | 09:51 AM
buen dia¡¡¡