Cada mañana desde hace meses, Antonio Morales llega a la cafetería a eso de las once, pide un café en la barra y busca una mesa libre al fondo. Le gusta sumergirse en la marea de oficinistas que apuran un café en el descanso matinal y hacer como que sigue siendo uno de ellos. Con desdén, abre el periódico por la sección de ofertas de empelo y cubre con él su cara. La vista recorre con agilidad de gacela los anuncios de trabajo, saltando de uno a otro con inusitada rapidez. Primero se fija en la edad requerida y de ahí suele pasar al siguiente. Esta mañana se detuvo en uno. “Todas las edades”, rezaba. “Se buscan actores para una película que se está rodando en la ciudad”. El olor de la madera del escenario vino a su mente y recordó las tardes de estreno en el teatro cuando era joven, embutido en unas mallas, con las rodillas temblorosas y el corazón a cien por hora. Sonrió. Continuó su recorrido hasta el final y comenzó un segundo repaso. Tropezó de nuevo con aquel anuncio. “También se necesitan figurantes y personal de relleno para escenas urbanas”. Se acordó de los esfuerzos de su padre por quitarle los pájaros de la cabeza, sus broncas para conseguir que dejase de hacer el payaso y recondujera su vida en la búsqueda de un trabajo digno con que ganarse los garbanzos. Frunció el ceño y dio un sorbo al café. Echaba un vistazo a los deportes cuando de pronto se llevó la mano al pecho e intentando ponerse de pie cayó al suelo desplomado, con los ojos en blanco y la mandíbula torcida en un espasmo. Varias personas corrieron a su lado, alguien le echó agua en la cara y le aflojaron el cuello de la camisa. Entre la gente, un hombre que dijo ser médico se abrió paso pidiendo a gritos una ambulancia. Cuando los camilleros se lo llevaban, esquivando a los curiosos con dificultad, Antonio Morales tuvo que hacer esfuerzos por contener una sonrisa. Se sentía pletórico, exultante, como Rita Hayworth haciendo el paseíllo por la alfombra roja ante la mirada atónita de sus fans.
MARIA JOSE REY ROUCO

28 sep 2008 | 12:02 PM
hay actores muy buenos...