Cuentan que las sombras ya permanecen quietas;

las flores siguen reventando de aroma las veredas del caminante

la mora y la frambuesa,dicen; que estan para los dedos que las necesitan

y el viento ya es mas un batir de alas que un alarido.

Las palabras ya no se escriben en secreto.

Mas hubo un tiempo en el que el llanto de la libelula

desprotegio las hadas.

Todo era una vision de ojos escarchados,herrumbre y miedo.

Mas ya paso:

los bosques no desfallecieron.

Fernando.