Esta tarde infinita
invita a hundir todos los arcos,
todos los círculos inconfundibles
de esa postal dorada,
que no sabe de horas ni de días,
y permanecen desafiantes,
porque nada los roza.
Cada tarde imposible
es una invitación
a restituir fronteras
y reinventar la independencia,
porque dos orillas
de un mismo río
no han de darse la mano
MARIA JESUS SOLER ARTEAGA

13 nov 2008 | 08:39 PM
No se si nadie lo ha leido
Es un PEDAZO de poema