Era una noche agitada. La luna llena hacía ver la mar como un extenso campo sin

cultivar que escupía espuma con saña. Los chasquidos de las olas sonaban como

atronadores relámpagos en el día de peor tormenta. Las estrellas parecían miles de

luciérnagas esparcidas por el cielo. Iba maldiciendo a los gobernantes y sus leyes, a los

países y a las banderas. Tampoco tenía otra cosa que hacer, salvo esperar

impacientemente. Jamás había pasado tanto miedo como esa noche. Ella, la que

siempre estuvo a mi lado en esa tierra de sol gris, espera una llamada. Piensa que he

podido cruzar, al mismo tiempo que las olas arrastran mi cuerpo sin vida hacia algún

lugar de la costa andaluza. Me llamaba Salah y tenía 23 años.

MARIO FERNANDEZ GONZALEZ

Imagen:"Navidad en patera".No he logrado saber el autor.