¿Qué firme arquitectura se levanta
del paisaje, si urgente de belleza,
ordenada, y penetra en la certeza
del aire, sin furor y la suplanta?
brota la curva, comba su justeza
en la cima, y respeta la corteza
intacta, cárcel para pompa tanta. El alto cielo luces meditadas
reparte en ritmos de ponientes cultos,
que sumos logran su mandato recto. Sus matices sin iris las moradas
del aire rinden al vibrar, ocultos,
y el acorde total clama perfecto.
VICENTE ALEIXANDRE

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