En muchas ocasiones en que mi vida pudo, haber terminado en manos de otro,

veían en mis ojos, la muerte.

Como a quien ya nada le importa y el vivir, es sólo algo, que le tocaba seguir.

Tenía la mirada del asesino, aquel que ya no tiene respeto por la vida, pero que

si tuvo el valor de exteriorizar su desprecio, hasta el límite.

Siempre veían algo en mí, que no podían descifrar, pero que los hacía alejarse,

inmediatamente. Tratándome como a alguien que habían conocido hace mucho

tiempo: a ellos mismos.

TRILCE MASRH VAZQUEZ

Oleo de ROBERTO CRUZ."Ojos"