Miras al techo de tu habitación con los ojos achinados, hinchados de sal e impotencia. Los goterones resbalan por tus mofletes y se cuelan en las orejas. Eres todo narizota roja y cara congestionada.

Ha pasado el tiempo, has madurado -o al menos te has hecho mayor-, pero sigues teniendo la misma forma de llorar. Ridícula.

Estais condenadas a no entenderos. A haceros daño sin miramientos. A no asumirlo nunca y a creer que, en el fondo, algún día cambiarán las cosas. Pero no lo hacen... y otra tarde más te desplomas sobre la colcha con un bloque de hormigón sobre el pecho, con una orquesta

asinfónica taladrando tu cabeza, con un pulso de panderetas. Con pena.

Nunca verá más allá de lo que quiere ver. Y tú, tú hace tiempo que no sabes cómo ajustarle las gafas. Has tirado la toalla, te odias por ello y mientras, de nuevo, las lágrimas se cuelan por el agujero de tus orejas, vuelves a escucharlo.

...."esto va a acabar mal".

Ya lo ha hecho.

INES GARCIA
IMAGEN DE bernini."El rapto de Persefone"