
Agarro mis maletas. Antes de irme de tu apartamento, me dirijo a la habitación y dejo la carta de despedida, de mi puño y letra, encima de tu mesita de noche. Dentro de unas horas regresarás. La leerás. Y llorarás mucho. Sí. Me buscarás, pero yo estaré muy lejos y no podrás dar con mi paradero. Intentarás contactar conmigo, pero he cambiado de número de móvil. Intentarás sacar información a mis seres queridos, pero yo he confiado en que guardarán silencio. Sí. Cuatro años de una preciosa e inolvidable historia de amor. Jamás te olvidaré, cariño. Jamás. Te deseo lo mejor del mundo. Miro el reloj: tengo que marcharme. Una última mirada a la carta, que esperará, paciente, a ser abierta por su destinataria. He omitido en la misma que te dejo porque me has fallado, porque me prometiste amor, no penurias: te han detectado un cáncer y yo no tengo ganas de estar a tu lado para convertirme en un triste enfermero.
ANA PATRICIA MOYA
Foto de la autora.

18 ene 2009 | 10:43 AM
te deja porque tienes cáncer y no quiere ser tu enfermero, yo alucino, no serias su enfermero serias su pareja luchando junto a ella hasta el final o hasta la solución, huir es de cobardes y mas cuando has estado con ella en las alegrías, que pasa, en las penas no es la misma pareja?, egoísta. Y te lo digo con el mayor de mis respetos.
18 ene 2009 | 10:44 AM
Ana un beso enorme y un abrazo.
23 feb 2009 | 11:24 PM
No me esperaba ver este cuentecito mío aquí... hace ilusión, la verdad.
Mando saludos y tambien las gracias por haber visitado la página de Groenlandia.
Besos,
ANA PATRICIA