Una mañana desperté con la sensación de haber perdido un recuerdo. Por más que busqué en las fotografías, en los archivos del ordenador, en la agenda, en la cabeza… no pude encontrarlo. Lo había perdido quizás para siempre. Y fue una tarde de otoño, entre vinos y risas, cuando lo recuperé. Lo tenía guardado un amigo de la infancia y allí mismo me lo dio.

MAS CLARO,AGUA