Ha habido hombres de arena habitando sus brazos.
Algunos le dejaron en los labios
Incienso, mirra y oro. Otros, pausadamente,
Se fueron convirtiendo
en un clamor lejano de hojarasca.

Raquel Lanseros

De las entrañas del amor
ya no sé nada.
Hace tiempo que olvidé
el modo en que abrasa la existencia.

El primero de sus besos
cristalizó las glándulas de la tristeza,
anestesiando mi tendencia al sufrimiento.

Una suerte de estabilidad
desequilibró mi caos interno,
y el vértigo esquemático del orden
acabó por aplastarme entera:
pechos, caderas y labios…

La temida e impoluta losa felizca
yó sobre mi asombro y secó
el humedal donde siempre germinaron
ideas y poemas…

Temo ahora que desde fuera
nadie oiga mis gritos.

CHARO TRONCOSO GONZALEZ

(Delirios y Mareas)