El Cuervo, subido a un árbol, estaba no con un queso según dice la fábula clásica, sí con un sangriento pedazo de carne en el corvo pico. Llegó el zorro. El olor lo hizo levantar la cabeza, vio al cuervo banqueteándose, y rompió a hablar.
—¡Oh hermoso cuervo! ¡Qué plumaje el tuyo! ¡Qué lustre! ¿No cantas, cuervo? ¡Si tu voz es tan bella como tu reluciente plumaje, serás el más magnífico de los pájaros! ¡Canta, hermoso cuervo!
El cuervo se apresuró a tragar la carne, y dijo al zorro. —He leído a La Fontaine.
ÁLVARO YUNQUE
Ilustracion de ROCIO ALEJANDRO.

31 ene 2009 | 10:17 AM
ES QUE HAY CADA CUERVO MAS ZORRRO.
Buen día Fernando ,10 horas zulú ,llueve ..Desde un punto no definido del mediterráneo
31 ene 2009 | 10:29 AM
Era muy listo el cuervo...e inteligente...hasta había leído!! jiji
besitos