
Por complicidad con la bruja había sido enjaulado el gato.
Los inquisidores sospechaban que podía haber diablo
escondido bajo la piel del gato y fue sentenciado a arder en pira aparte, porque podía haber pecado de bestialidad al quemar en la misma hoguera persona humana y animal.
Bien maniatado con cadenas, el gato brujesco produjo un repeluzno de escalofrío entre los asistentes al auto de fe. Había algo de caza luciferiana en la presencia del gato.
La leña de la propiciación comenzó a arder y durante un largo rato se oyeron maullidos infernales, hasta que al final, ya consumida la fogata, se vieron sobre las cenizas dos ascuas que no se apagaban, los dos ojos fosforescentes del gato.
Ramón Gómez de la Serna
Nebulosa "Ojo de gato" tomada por el telescopio Hubble

25 feb 2009 | 11:12 AM
SABES QUE CUANDO HACES ESTAS SELECCIONES.. ME TIENES RENDIDA A TUS PIES.¡¡
me encanta la imagen jamás se me hubiese ocurrido..
en cuanto a la brujeria, hubo un tiempo en que me dedicaba todas las horas que tenía libres a leer cosas sobre inquisición, brujeria, templarios.....
buenas lecturas aquellas, buenos momentos.
un abrazo
25 feb 2009 | 09:08 PM
pobre gato...y pobres brujas
26 feb 2009 | 09:16 AM
Te queda cerca Zugarramurdi.
No hace mucho repase "las brujas y su mundo" de Julio Caro Baroja, y en esta ocasión repare en el machismo del bueno de Don Julio, a quien se le escapaban algunas frases de antología, sobre la mujer.
Naturalmente el gato era culpable.
Pobre minino.
Un besito para el Micifuz que tienes al lado, y un recuerdo para ti.
Julia