El deseo sigue,la vida huye

LLoran las orquideas

la soledad de tu cuerpo,

tu que marchaste hacia la isla que no existe

por el rio oscuro que forjaron tus ojos

anunciando tu partida con silencios crudos.

Esa frialdad que a golpe de cuchillos deja la muerte

no es perdonable.

El repudio a tu ausencia debida

me trastorna , me limita

y no encuentro nada.

Fernando