De entre todos los árboles
que miro en mis caminatas
prefiero el gomero.

Quisiera parecerme a él.
No se pierde en dádivas de flores.
No sucumbe a las tormentas.
Da sombra al fatigado.

Sus hojas de un verde intenso
son fuertes, nervadas y lechosas.
La raíz es profunda y se extiende desaforada:
levanta veredas
resquebraja paredes.

En el invierno las hojas
se tornan de un amarillo purísimo
y caen una a una sobre la calle
como lágrimas
de un enorme Dios que llorara.

ESTELA FIGUEROA Fotografia de PAULA RODRIGUEZ."Gomero en Recoleta".En la ciudad de Buenos Aires.