
En la soledad de su casa, leía las páginas de anuncios por palabras de la prensa local, intentando encontrar la pieza que encajase correctamente en su húmeda existencia, incomprensible para la mayoría. Siempre con las persianas bajadas y una tenue luz que no dolía en los ojos, repasaba pacientemente todos los anuncios de alquileres, trabajos basura y contactos. Entre un montón de jovencitas rubias casi siempre estudiantes, un día encontro a aquel que se reveló como su destino. Treintañero aburrido y con nada que ofrecer, buscaba ninfa sin grandes expectativas para compartir penas e intentar buscar juntos nuevas inquietudes y horizontes. Le pareció adorable su sinceridad abrumadora, así que decidió escribir una carta. Empezó alrededor de cincuenta veces sin acertar la redacción. Finalmente se rindió al darse cuenta de que, de una u otra manera, algún día tendría que explicarle el espinoso asunto de la cola de pez.
MISCELANEA
Imagen de MAR CANTON."El cirujano y la sirena"

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