
El cansancio le agota las mejillas porque los ojos, en vez de pupilas e iris, son hilos colgantes de espera interminable, ciega; y los labios, rotos, sin palabras, líneas cerradas como bocas sin aliento.
Voces sin sentido flotando alrededor. -Me alegro de
vertecómoestásbiennosvemoshastaprontotellamoundíadeéstospara...
[........] largos espacios de silencio.
Cuando el aire agita sus manos entre dedos mudos de gestos, camina. Densamente envuelto, una capa de vacío sigilosa acompaña sus pasos.
Hojas tersas, otoño; amarillo o marrón. Ciertos gritos de niños entre risas sin futuro, desconcertantes, componen una escena muda y lejana. Hombres de mirada invisible saludan a otros sin rostro, que pasan. Risas falsas en bocas-cremallera.
El hombre inexistente, desdibujado, ausente de miradas, arropado de ausencia y de objetos visibles (Colores-formas-masa-velocidad-espacio) camina entre millones de ojos cerrados y de bocas hirientes, sin lengua, sin voz, sin nada; apenas instantes de una tarde. (¿Dónde? ¿cuándo? las palabras).
HIPATIA
Fotografia de el tope de la atmosfera.

Los comentarios están cerrados