Que Virgilio y Dante no me lleven con ellos a la muerte
a ese quinto infierno donde se toca nadie,
donde ni besar puedo tus más deliciosos pecados
hambre soy, sed, angustia
celestial zumbido de campanas de lujuria

                                 todo está tan neón,
                                 tan cristal,
tan fundido plástico en forma de cuerpo.

Deja quitarme el olor a tarde,
                                  a smog
                                  a sosiego.

Borrar la conjura de los años en un siroco de locura
desflorar sombras de auroras mientras duermo
abrazada al vacío que forma de tu cuerpo la ausencia
donde estoy sin piel,
sin voz,
sin esqueleto en medio de tu fuego...

Por eso me niego a acompañar a Dante y Virgilio
al quinto infierno
para no complacer a la muerte cuando te hayas ido
                     de esta ciudad
                                prostituida de vivos muertos.

LINA ZERON

Pinturade DIEGO RIVERA. "Calas"