Jódase, Mr. Wells; ahora ya lo sabemos: todos viajamos en el tiempo. Lo hacemos lenta, pero inevitablemente. Día a día. Minuto a minuto. La marcha es firme. La dirección, constante. Adelante, siempre adelante. Aún no hemos aprendido a cambiar de sentido, pero disfrutamos del paisaje que nos descubre el camino
ALEXIS RAVELO.

Los comentarios están cerrados