Pedro me martirizaba. Un dia guardé en la mochila un puñal grande de mi padre. En el recreo le dije "ven que quiero enseñarte algo", entramos en un aula vacia, cerré la puerta y saqué el puñal, "quiero regalartelo si juras ser mi amigo" le dije. Pero Pedro ya se había desmayado.

ALFONSO MORAGÓN