La verdad es esquiva pues sabe de nuestros miedos.

Estallaba agosto en tu piel,

como un enorme horno de oro.

Atras quedaba el rastro de tu nieve Vikinga

y el  frio de fiordo.

Las vocales de ambos caian al agua salada

y el tiempo se suspendia en la mar ribeteada de espuma.

Ya los pajaros cantaban a lo efimero

y no leia tus ojos por miedo.

Fernando