Me gustaba andar descalza.

Sentir el pálpito de la tierra bajo mis pies.

Hacer un ovillo de polvo,

jugando con un palito en el suelo,

 y escarbar en un viejo muro.

Tesoro sin retorno de la infancia perdida.

 Porque los niños hablan otro idioma.

Están cerca del origen,

del frío misterio del barro.

Los niños están a merced

 de las decisiones de los adultos.

 Intuyen los cambios como pequeños animales

que anticipan la tormenta.

 ¿Pero qué extraña criatura

 nacerá de la densidad y el aguacero?

LOLA LUGO

Fotografias "atuendo nº 4 y 5" de la serie "inventario" de FATIMA MONTERO

Post tomado del blog "LAS MANERAS DE COGERSE EL PELO" perteneciente a Generacion bloguer

www.lasmanerasderecogerseelpelo.blogspot.com/