Mi padre está viejo
por dentro y por fuera
viejo.

No hay palabras que le complazcan
ni bromas que le despierten la carcajada,
no hay bufón
ni chiste
ni palmas,
últimamente no hay nada.

Y es que mi padre está viejo
por dentro y por fuera
viejo.

Lleno de cieno
de amargura
de desmemoria
de arrugas,
arrugas como cicatrices
como líneas de carretera vieja
marcadas de lluvia
de sol
de tiempo,
cada una con nombre y apellido
cada una con un año escrito
uno tras otro,
escrito y borrado.

Mi padre se rasca la cabeza al mirarme
ráscamela a mí, le digo,
como cuando era chica.
Ráscamela a mí, y luego
me besas en la frente...

Nunca me he llevado bien con mi padre.
Casi lo había olvidado.
Pero, ahora no importa.
Ahora sólo pienso que
mi padre está viejo
por dentro y por fuera
viejo.

NURIA MEZQUITA

Carboncillo de YOLANDA ESPADA MADRAZO