Por su frente cae la nieve como resina hirviendo,
la va quemando,
las horas nocturnas
cuando las libélulas se desalan
o es que están fornicando,
absorta en los tiempos duros.
Ella ha atravesado las calles sin dormir,
insomne arpía porque el dolor va haciendo
fea a la hoja hasta desaparecer en algún otoño,
ella va con sus puños extendidos
hasta la puerta forastera
y pregunta por su hijo
si ya ha bebido la helada
de la bruma
o su boca es roja ceniza.
Animal hozando rastros avanza
arrastra vientres abiertos sobre piedras
frías y cortan,
de pronto una aparición despliega
cuerpos sin cabezas, tigres desollados,
mosqueríos,
entonces, gritos contenidos,
sarmientos que guardan la gota tibia
aún en su áspera cáscara.
Se queda mirando el suelo
como si descubriera anudarse a los vientos
cansados.
Hasta hoy recorre surcos y
oye ecos en el mar
que regresan de algún puente por las estelas
circulares,
zambullidas,
y crujen los huesos del tiempo.
ANA ROSA BUSTAMANTE
www.cenizayplumas.blogspot.com/
Imagen."Venus de willendorf"

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